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sábado, 14 de junio de 2014

MENDINGANDO



Soy como un ermitaño en busca de amor,
casi como un monicaco, demandándolo,
así soy, un corazón encogido,
herido en el alma y con las manos agrietadas ,
mi rostro patente máscara pegada a mi piel.


En una habitación perdida en la gran urbe
elegí mi existencia 
envuelto en ventanas abiertas y moscas rodeándome.
Una desnuda bombilla en suave balanceo
alumbraba mi máquina de escribir y mi pitillo.


Pero aún me queda
como que un latido que otro,
ando sobrado de ellos 
para un amor que no llega,
y si llega, que me lleve de la mano, me susurre una palabra,
me embelese y me llene como agua al cántaro.


Guillem de Senent. 15/08/2012. Todos los derechos reservados

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